Un proceso claro para definir, ejecutar y validar cada proyecto.
Ocho etapas agrupadas en tres bloques —estrategia, implementación y continuidad—, las mismas para los dieciséis servicios y con las variaciones propias de cada uno. La metodología actual se apoya en más de dos décadas de experiencia resolviendo proyectos de distintos tamaños y niveles de complejidad.
TouringXX trabaja con un proceso de ocho etapas agrupadas en tres bloques: estrategia (descubrimiento, diagnóstico, estrategia y propuesta), implementación (diseño e implementación, validación y lanzamiento) y continuidad (soporte y evolución). Antes de empezar se define por escrito qué está incluido, qué no, en cuántas revisiones y con qué plazos. Cada fase termina con un entregable concreto que el cliente aprueba antes de continuar. El objetivo es que el cliente pueda mantener el resultado sin depender del estudio. El proceso se apoya en más de 20 años de experiencia en proyectos de distinta escala, para empresas y emprendedores.
Las decisiones tempranas definen el resultado
Más de dos décadas de experiencia permiten reconocer qué decisiones conviene tomar antes, qué aspectos necesitan validación y dónde suele aparecer complejidad durante un proyecto.
Por eso el alcance se define por escrito al inicio: qué está incluido, qué no, con cuántas instancias de revisión y con qué plazos. Es la base para que las decisiones posteriores se tomen con criterio y no por urgencia.
Ocho etapas, tres bloques, cada etapa con su cierre
Ninguna etapa empieza sin que la anterior esté aprobada. Eso hace que los desacuerdos aparezcan temprano, cuando corregir todavía es barato.
Entender el problema, decidir el enfoque y dejar el alcance por escrito antes de producir nada.
Construir, validar con criterios acordados y poner en funcionamiento con traspaso completo.
Acompañar lo entregado, corregir lo que aparece en uso real y decidir la evolución siguiente.
Descubrimiento
EstrategiaUna conversación larga y una revisión de lo que ya existe: sistemas, materiales, historia del proyecto y quién decide. El objetivo es reunir contexto, no proponer todavía.
Diagnóstico
EstrategiaEl análisis de lo recogido: qué está fallando, qué es causa y qué es síntoma. El problema real casi nunca es el que se enuncia primero.
Estrategia
EstrategiaLa decisión de enfoque: qué opciones hay, qué implica cada una en tiempo y presupuesto, y cuál se recomienda con su argumento.
Propuesta
EstrategiaEl alcance escrito en detalle: qué incluye, qué no incluye, en cuántas revisiones, con qué plazos y bajo qué modalidad de facturación.
Diseño e implementación
ImplementaciónEl trabajo propiamente dicho, dividido en entregas parciales. Cada entrega se revisa y se aprueba antes de avanzar a la siguiente.
Validación
ImplementaciónSe comprueba contra los criterios definidos en la etapa de estrategia: funcionamiento, rendimiento, accesibilidad y comportamiento en los dispositivos y navegadores acordados.
Lanzamiento
ImplementaciónPuesta en producción, traspaso de accesos y documentación. Aquí termina el proyecto y empieza la autonomía del cliente sobre lo entregado.
Soporte y evolución
ContinuidadUn período de garantía para corregir lo que aparezca en uso real y, si el proyecto continúa, decidir la siguiente iteración con datos de uso en la mano.
Cómo se cotiza cada tipo de trabajo
No todo se puede cotizar igual. Un sitio con alcance definido se presupuesta cerrado; una investigación cuyo resultado no se conoce de antemano, no. Elegir mal el formato es lo que después genera los conflictos por facturación.
En la propuesta se indica qué modalidad se aplica y por qué esa y no otra.
Qué pasa cuando algo sale mal
Conviene conocerlo antes de empezar. Estas son las respuestas, por escrito, a las cuatro situaciones que ocurren con más frecuencia.
¿Qué pasa si nos pasamos de la fecha?
Si el retraso es nuestro, no se factura extra y ajustamos el calendario avisando en cuanto lo detectamos, no el día del vencimiento. Si el retraso viene de materiales o aprobaciones pendientes del cliente, se reprograma y se deja registrado, porque suele arrastrar al resto del calendario.
¿Qué pasa si el resultado no convence?
Se usa la ronda de revisión que corresponda a esa fase. Si después de eso el desacuerdo persiste, casi siempre significa que algo quedó mal definido en la propuesta; en ese caso se revisa el alcance juntos y se decide si se corrige o si conviene cortar. Preferimos cerrar bien un proyecto que arrastrarlo.
¿Qué pasa si queremos cancelar a mitad?
Se puede. Se factura el trabajo realizado hasta la última entrega aprobada y se entrega todo lo producido hasta ese punto, con sus accesos y archivos. No hay penalización por cancelar ni retención de material como garantía de pago.
¿Qué pasa si aparece algo que nadie previó?
Se detiene, se explica y se decide juntos antes de gastar tiempo en ello. Nunca se ejecuta un trabajo no previsto para facturarlo después. Si es menor, suele absorberse; si cambia el alcance, se cotiza aparte y el cliente decide si va.
Qué es una revisión y qué es un cambio de alcance
Esta distinción es el origen del noventa por ciento de las discusiones en proyectos creativos. Por eso está definida antes de empezar y con ejemplos, no con una fórmula abstracta.
Ajustar lo entregado dentro de lo acordado: cambiar un texto, mover un módulo, corregir un color, afinar un comportamiento. Cada fase incluye un número definido de rondas.
Agregar algo que no estaba: una sección nueva, un idioma más, una integración que no figuraba. No es un problema; simplemente se presupuesta antes de hacerlo.
Algo entregado que no funciona como se acordó. No consume rondas de revisión ni se factura, esté dentro o fuera del período de garantía si el error es de origen.
Sea cual sea el servicio. Un trabajo sin documentación entregada no está terminado, aunque funcione.
“Receptivo, amable, paciente y con gran capacidad de comunicación (es decir, buen oyente cuando se trata de los detalles que pide el cliente). Me gustaría trabajar con este profesional en próximos proyectos.”
Traducido del original en inglés · fuente: Envato Studio
Un proceso ordenado reduce el riesgo; no elimina la incertidumbre.
Hay cosas que no dependen de nosotros: un material que llega tarde, una decisión interna que se traba, un requisito que aparece a mitad de camino. Lo que este proceso garantiza es que esas situaciones se detecten a tiempo y se resuelvan con una conversación, no con una factura sorpresa.
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Las que aparecen al leer una propuesta, antes de firmarla.
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Ya sabes cómo trabajamos; lo que falta es qué hacemos y con quién.
Para profundizar
Sobre alcance, estimaciones y por qué los proyectos se pasan de fecha.
La cotización se concreta en la etapa de propuesta. Los factores que determinan el importe se explican por separado.
Conoce qué influye en el presupuesto →Empecemos por la fase uno: el diagnóstico.
Una sesión inicial de 45 a 60 minutos sobre lo que necesitas resolver, y un resumen breve con las conclusiones, las opciones y su orden de magnitud. Sin compromiso de seguir.